Los dos periodistas españoles que habían sido dados por desaparecidos tras el ataque de un grupo armado en Burkina Faso han sido asesinados, según ha confirmado este martes el Gobierno. Los cadáveres de David Beriain y Roberto Fraile sido hallados en la zona donde se perpetró la emboscada.
Ambos se encontraban «en paradero desconocido» desde este lunes en el país africano junto a otras dos personas, ciudadano burkinés y otro irlandés. Los medios locales ya habían apuntado a que habrían sido secuestrados durante el ataque registrado en el sureste del país.
«Sobre las tres de la tarde (de este lunes) se perdió el contacto con un grupo de personas, alrededor de 40, que se encontraban en un parque natural en la frontera entre Burkina Faso y Benín. D.B.A y R.F.F. -naturales de Pamplona y Barakaldo- estaban trabajando en un documental sobre los operativos de Burkina Faso contra caza furtiva. Se trata de una zona peligrosa al ser campo de operación habitual de grupos terroristas y furtivos y de grupos yihadistas», ha explicado la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.
Fuentes de seguridad citadas el portal burkinés de noticias Infowakat han indicado que el ataque fue ejecutado por personas armadas no identificadas contra una patrulla mixta de la unidad contra la caza furtiva en la provincia de Kompienga (sureste) y que se saldó con tres heridos y cuatro desaparecidos, entre ellos un miembro de las fuerzas de seguridad, sin que las autoridades del país africano se hayan pronunciado por el momento.
El ataque, perpetrado cerca de la localidad de Pama, capital de la provincia, se saldó además con el robo de armamento y equipamiento por parte de los asaltantes. Entre el material se encuentran dos ametralladoras montadas sobre vehículo, un dron, doce motocicletas y receptores de frecuencia.
Aumento de la violencia por ataques yihadistas
El este y el norte de Burkina Faso han sufrido un aumento de la inseguridad durante los últimos años, especialmente a causa del repunte de los ataques por parte de grupos yihadistas, entre ellos la rama de Al Qaeda en el Sahel, el Grupo para el Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM), y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), que han provocado además un incremento de los enfrentamientos intercomunitarios.
El Ejército burkinés confirmó el lunes que durante la última semana de operaciones antiterroristas han muerto cuatro militares y han sido «neutralizados» dos supuestos terroristas, tal y como ha recogido el portal de noticias Burkina24.
Ante esta situación, el primer ministro de Burkina Faso, Christophe Dabiré, abrió a principios de febrero la puerta a un posible proceso de diálogo con los terroristas. «No decimos que Burkina Faso esté en contra de las negociaciones con los terroristas», afirmó en un discurso ante el Parlamento.
