El defensor del Pueblo indicó que el organismo cuenta con material humano valioso, pero el objetivo es «despersonalizar el instituto». Además, entendió que el gran desafío que dejó la pandemia es «convertirse en ciudadanos digitales», para mejorar la accesibilidad; y destacó que la temática ambiental ocupa un lugar relevante en la agenda de trabajo.
Tras asumir oficialmente el pasado jueves, el defensor del Pueblo del Chaco, Bernardo Voloj, indicó que la prioridad será «acercarse al territorio» para tener contacto con las «distintas problemáticas» que enfrenta la comunidad a lo largo y ancho de toda la provincia.
Al igual que muchos estamentos del Estado, la Defensoría mantuvo un esquema de atención limitado durante la etapa más dura de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, el flamante funcionario estimó que, luego de las acciones de coordinación de rigor que implica el inicio de una gestión, a partir de este lunes la oficina funcionará a partir de las 7:30 de la mañana.
Voloj indicó que el instituto cuenta con «material humano valioso», pero apuntó que la intención es «despersonalizar» a la Defensoría. «Acá no se trata de un defensor o el Adjunto, sino de las defensorías como organismos colaboradores críticos de los Estados tendientes a mejorar su acción porque cuanto más eficiente es el Estado son menos los derechos vulnerados», reflexionó en declaraciones a Radio Provincia.
Ejes de acción
Entre los pilares a trabajar en la gestión que se inicia, el defensor marcó que será fundamental la «modernización», tanto en los procedimientos como en la atención al público, pero también «temática», con cuestiones que no se pueden tratar de forma aislada sino de manera integral.
«Con el tiempo trataremos de dilucidar cuáles son los lugares que van a requerir una mirada especial, para que también el ciudadano sepa qué es la Defensoría y cómo puede acudir para tener una respuesta favorable», planteó.
En esa línea, marcó que «el gran desafío que nos deja la pandemia es comenzar a ser ciudadanos digitales, la conectividad no es algo lejano, si no nos capacitamos en lo digital y en la accesibilidad mediante estos medios estaremos ante una grieta insalvable». «Los ciudadanos queremos tener la oficina y el papel, pero hay veces que las cosas se resuelven mucho más rápido desde lo digital; más allá de que la Defensoría siempre va a estar para escuchar a la comunidad», remarcó.
Voloj destacó que si existen problemas que surgen en Tres Isletas, Cote Lai o cualquier punto de la provincia «debe existir la posibilidad de contar con formularios que nos permitan atender los reclamos desde las redes sociales y la web». «Para esto, necesitamos también una mejora en la digitalización: uno de los primeros hitos que queremos trazar es una mejora en la comunicación como en la accesibilidad para el ciudadano», indicó.
El ambiente, una prioridad
Entre las temáticas centrales a trabajar, el defensor del Pueblo remarcó que la cuestión ambiental es un elemento relevante en la agenda pública en los últimos años con reclamos y demandas muy fuertes por parte de la comunidad. «Creo que la Defensoría, si bien puede asumir el papel de recurrir a la Justicia cuando sea necesario, también puede ser articuladora de espacios de diálogo, trabajo y generación de información que hoy no está», consideró.
Voloj marcó en este sentido que «tenemos que romper el enfoque clásico de enfrentamiento entre desarrollo y ambientalismo, pero nosotros tenemos la idea de que el desarrollo debe ser sostenible; es decir comprender la protección ambiental, la mirada social y la económica». «Nosotros queremos trabajar fuertemente en acercar a las partes y aceitar los procesos que hoy están estancados para recurrir a la faz judicial en última instancia: queremos ponernos en defensa de la mirada ambiental pero participando, llegando a acuerdos y consensuando».
