Una mujer tucumana de 30 años y madre de dos hijos fue a la comisaría a pedir protección, pero la respuesta no fue la que esperaba. Removieron a la cúpula de la dependencia policial mientras investigan el caso.
Una mujer de 30 años se quitó la vida de un tiro en la cabeza tras acusar a su pareja por violencia de género y que no le tomaran la denuncia, durante un trágico suceso ocurrido en la localidad tucumana de Trancas.
A raíz del grave episodio registrado este fin de semana, el gobierno provincial removió a la cúpula de la comisaría e investigarán si hubo negligencia.
Según informaron los familiares a la prensa, la fallecida, identificada como Noelia Sosa (30) que era madre de dos hijos, se acercó hasta la dependencia policial para radicar la denuncia correspondiente. Sin embargo, la respuesta de los uniformados no habría sido la esperada y le habrían dicho que no se la podían tomar porque “no estaba el oficial de guardia”.
“Le dijeron que no podían hacer nada, que regresara a la tarde, que seguro lo encontraría”, contó a medios locales Ernesto Campos, el cuñado de la mujer, sobre la respuesta que obtuvo en la seccional.
Según dijo, ella insistió con el pedido de ayuda, pero fue en vano. “Les dijo que ella no podía salir de ahí porque tenía miedo de que le hiciera algo malo. No entiendo por qué no hicieron nada. Ella fue a pedir ayuda a la comisaría de Trancas, pero no la escucharon», aseguró, y sostuvo que estaba «desesperada y angustiada».
“Ella nos contó que había mantenido una fuerte pelea con su pareja y que lo había rasguñado en sus brazos durante la pelea. Le pedimos a los policías que lo revisaran, pero no hicieron nada», agregó el cuñado.
